Muchas personas me comentan, cuando sale el tema de mi trabajo como Coach de Orden y Organización, que ellas no están hechas para esto, que su casa nunca va a estar como las que se ven por las revistas. 

Que eso de los armarios compartimentados no lo ven claro… 

Que lo que ven en las fotos es muy bonito pero no es real, sólo tienen muebles y adornos, pero no cosas cotidianas…

Que cuando en una casa viven más de 2, es imposible tenerla tan ordenada… 

A ver, que aquí hay demasiada discrepancia… 

Por un lado, es cierto que muchas fotos de casas que aparecen en revistas no son “reales”, están preparadas para la foto, se han quitado algunas cosas de en medio, o incluso son segundas viviendas o viviendas de alquiler por lo que están exentas del día a día. 

Pero conozco muchas casas en las que viven familias y sí que parecen sacadas de una revista. Pero este no es el tema del que quería hablar.

A donde quiero llegar es que cada persona sabe (o estaría bueno que supiera) qué tipo de orden es el que necesita en su casa

Y a ese orden es al que se tiene que ajustar. No al de las fotos. Que, no olvidemos, son publicidad (ya sean de revistas o personales de instagram), por lo que deben ser atractivas ante todo. 

Una casa está ordenada si todos y cada uno de los miembros está a gusto con ella, si funcionan bien y sienten que están como deben estar, que está todo en orden para ellos. 

Ya está. 

Da igual que la casa sea minimalista o que no lo sea. 

Da igual que haya juguetes de los niños en el salón o que estén en una pequeña estantería en su dormitorio. 

Da igual que tenga 3 colores en armonía o 23 colores juguetones. 

Da igual. 

Lo que importa es que esa familia esté a gusto. 

Punto. 

Ahora, si una familia vive “medio qué” pero siente que podría mejorar, adelante, haced el cambio. 

Si otra familia siente que vive en el mismísimo caos… adelante, haced el cambio. 

Pero, y aquí viene el quid de la cuestión, ese cambio no es para tener una casa “de revista”, sino para tener SU casa

Esa en la que van a estar bien. Puesto que en la que están ahora no están bien, sienten que algo tiene que cambiar. 

Y esos cambios no son cambiar los muebles o deshacernos del 80% de lo que tenemos. 

O sí, pero no es la intención a priori. 

El cambio empieza en nosotros mismos, en mirarnos y preguntarnos qué es lo que queremos y qué es lo que necesitamos. Poquito a poco, pero por completo.

A lo mejor descubres que ese aparador te encantaba hace 10 años pero ahora ya no tanto y la verdad es que en su lugar podrías poner una estantería que sí que necesitas, y piensas en una preciosa que viste en una foto…

O a lo mejor descubres que hay muchas cosas que ya no te aportan nada y puedes deshacerte de ellas para dejar paso a lo que ahora sí te gusta.

O a lo mejor descubres que simplemente cambiando de lugar el sofá y la mesa de comedor, te cabe por aquí un rincón de estudio para ti sola y ya no tienes que utilizar la mesa de comedor que es de uso común.

O a lo mejor descubres que tienes todo lo que necesitas pero estaba dispuesto de una forma que no te permitía sacarle partido.

En fin…

Cada caso es único.

Como Coach de orden y organización, trabajo en las personas, no en sus casas. 

Trabajo desde ellos, y juntos trabajamos la casa. 

Les acompaño en todo momento, en el autodescubrimiento, en la toma de decisiones, en la generación de nuevas ideas… 

Pero son ellos los que se descubren, son ellos los que toman las decisiones y son ellos los que encuentran las ideas más adecuadas para ellos (por supuesto que proporciono ideas, pero me interesa más que ellos las descubran). 

Yo les ayudo a descubrirse, a encontrarse, a abrirse y a buscar. Ellos encuentran las soluciones que ni siquiera sabían que buscaban.

Mi objetivo es que tú encuentres lo que tú quieres. Y, junto a ti, toda tu familia.

Que encuentres tu punto medio. 

El punto medio entre estética y función

Pero ese punto medio es el tuyo, no el mío, ni el de las redes sociales. 

Cada persona tiene uno diferente

Algunos buscan la funcionalidad por encima de todo, sacrificando la estética. 

Otros prefieren que esté agradable a la vista porque si no se estresan, aunque guardar y sacar sea algo más complicado. 

Y en medio hay muuuuchos casos. Tantos como personas. 

Pero si tú no estás contenta ni con la estética ni con la funcionalidad, es momento de cambiar

Adelante, ¡haz el cambio!

Y a lo mejor descubres en tu armario prendas que ni siquiera recordabas que tenías, que estaban tan apretadas o escondidas ¡que ni las distinguías!

Y a lo mejor descubres rincones de tu casa que estaban vacíos y ahora son súper funcionales… ¡quién sabe!

¿Te animas a hacer la prueba?

Piensa en una necesidad que tengas en casa: 

– “Me gustaría un rincón para trabajar mientras estoy con los niños” 

– “Me gustaría tener menos cosas por medio en el salón” 

– “Me gustaría abrir el armario y que estuviera todo ordenado” 

– “Me gustaría no tener tan llenos los cajones de la cocina, que hay mil cosas y no sé lo que hay”

Luego discierne lo que quieres (tu objetivo) de lo que tienes (la realidad, tu punto actual). 

Ya tienes la casilla de salida y la de llegada.

Ahora traza el camino que más te convenga, el que estés dispuesta a realizar.

¡Adelante!

Recuerda que si te atascas, si necesitas asesoramiento, un empujoncito, una pregunta por resolver… ¡me tienes aquí mismo! Puedes enviarme un email a info@ordenyorganizacion.com o escribirme por instagram o ¡mejor aún! responder a este post y así tu duda quedará resuelta por escrito y podrá servir a futuras “ordenadoras” que tengan la misma duda.

¡Ánimo y a por todas!

Cuéntame tus inquietudes, ¡estaré encantada de ayudarte!

Un abrazo,

Virginia